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      <journal-id journal-id-type="publisher">Anatomía Digital</journal-id>
      <issn>2697-3391</issn>
      <publisher>
          <publisher-name>Ciencia Digital Editorial</publisher-name>
      </publisher>
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      <article-id pub-id-type="doi">10.33262/anatomiadigital.v6i3.2620</article-id>
      <article-id pub-id-type="publisher-id">8</article-id>
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          <subj-group>
              <subject>Multidisciplinar</subject>
          </subj-group>
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          <article-title>Pruebas de screening prenatal para la detección temprana de cromosomopatías</article-title>
          <article-title xml:lang="en">Prenatal screening tests for early detection of chromosomopathies </article-title>
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            <surname>Adriana Dennise</surname>
            <given-names>Salazar Sánchez </given-names>
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            <surname>Carlos Fernando</surname>
            <given-names>Yauli Flores</given-names>
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        </contrib>
  
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        <label>1</label>
				<institution content-type="original">Faculta de Ciencias de la Salud, Carrera de Laboratorio clínico, Universidad Técnica de Ambato, Ambato, Ecuador.</institution>
				<institution content-type="orgname">Faculta de Ciencias de la Salud, Carrera de Laboratorio clínico, Universidad Técnica de Ambato</institution>
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        <label>2</label>
				<institution content-type="original">Facultad de Ciencias de la Salud, Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Técnica de Ambato, Genomyc-Genética y Genómica, Centro Médico y Laboratorio clínico de Especialidades, Gerente, Ambato, Ecuador</institution>
				<institution content-type="orgname">Facultad de Ciencias de la Salud, Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Técnica de Ambato, Genomyc-Genética y Genómica, Centro Médico y Laboratorio clínico de Especialidades</institution>
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    <author-notes>
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        <email>asalazar1659@uta.edu.ec</email>
      </corresp>
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        <email>cf.yauli@uta.edu.ec</email>
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    </author-notes>

    <pub-date date-type="pub" iso-8601-date="2023-07-20" publication-format="print">
      <day>20</day>
      <month>07</month>
      <year>2023</year>
    </pub-date>
    <volume>6</volume>
    <issue>8</issue>
    <fpage>132</fpage>
    <lpage>152</lpage>
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				<date date-type="accepted">
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        <copyright-statement>© 2024 Ciencia Digital Editorial</copyright-statement>
        <copyright-year>2024</copyright-year>
        <copyright-holder></copyright-holder>Introducción. En la actualidad cada espacio del entorno educativo superior constituye el escenario propicio de apariencia dinámica donde la facilidad en la obtención de información da la impresión de que el conocimiento es efímero e inestable donde la magnitud de los cambios puede conducir sin embargo a la superficialidad, la inconsistencia y la sobrevaloración de lo efímero y o banal. En el escenario del siglo XXI las computadoras son tan comunes como los teléfonos de hoy, El índice de analfabetismo digital se ha extendido a la incompetencia computacional. Pero la tarea de la educación no es sencillamente entrenar futuras generaciones de usuarios de máquinas más o menos inteligentes, de la misma manera que no es suficiente con enseñar a leer y escribir. Hay que convertir esta revolución de las comunicaciones en una verdadera revolución del entendimiento humano. Objetivo. Analizar cinco escenarios de aprendizaje del idioma inglés en donde se involucren las TICs como una herramienta de aprendizaje con estudiantes del sistema de educación superior en el Ecuador. Metodología. Para la determinación de la incidencia de las Tics en el aprendizaje del idioma inglés se han planteado cinco escenarios que van sociológicamente desde lo catastrófico a lo optimista desbordante en una componente fundamental para el desarrollo de la sociedad en el dominio del idioma inglés. Resultados. La correcta aplicación y dosificación de las Tics permiten captar la atención de los estudiantes del sistema de educación superior en sus diferentes áreas de conocimiento lo cual exigen que la pedagogía y andragogía explore la implementación de herramientas y la creación de nuevo material que atraiga al estudiantado y se mejoren las habilidades del perfil profesional. Conclusión. El debate sobre las implicaciones de la inteligencia artificial y el aprendizaje del idioma inglés en términos de la educación superior controlada desde los centros de educación superior se desarrolla con particular énfasis en el campo de las ciencias y la ideología del monolingüismo, tan arraigada en los latinoamericanos y entre muchos de sus científicos, parece apoyar y justificar una tal transición completa que requiera el uso de plataformas y herramientas para el desarrollo de material que ejercite y ponga aprueba el conocimiento con algoritmos inteligentes que permitan fortalecer las capacidades de razonamiento. Área de estudio general: Educación Superior, Lingüística, TICs. Área de estudio específica: Educación, Tics. Tipo de estudio:  Artículo original.
        <license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/">
          <license-p>This article is distributed under the terms of the <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">Creative Commons Attribution License</ext-link>, which permits unrestricted use and redistribution provided that the original author and source are credited.</license-p>
        </license>
    </permissions>
    <abstract abstract-type="section">
      <title>Abstract</title>
      <sec>
        <p><bold>Introduction:</bold> prenatal screening tests of the
        first and second trimesters allow screening for common
        congenital anomalies (trisomy 21, 18 and 13) in pregnant women.
        <bold>Objective:</bold> to describe the usefulness of prenatal
        screening tests in the first and second trimesters for the early
        detection of chromosomopathies. <bold>Methodology:</bold> a
        systematic, descriptive, non-participatory, and
        non-observational review was conducted using scientific
        databases and records. PRISMA guidelines and the PICO approach
        were followed. We selected ten original articles and relevant
        reviews in English published in the last five years.
        <bold>Results:</bold> we reviewed ten original articles on
        chromosomal screening tests in the first and second trimesters,
        including noninvasive prenatal screening tests (NIPS). In the
        first trimester, 57% reported PAPP-A values greater than 0.5 MoM
        as normal, while 25% showed outliers of free β-hCG in maternal
        serum (&gt;1.5 MoM). In the second quarter, 25% highlighted the
        efficiency of marker combinations. 67% of non-invasive antenatal
        screening tests focused on screening for common trisomies and
        33% on sexual aneuploidies and other chromosomal diseases.
        <bold>Conclusion:</bold> the health staff and especially the
        Clinical Laboratory area participates in informing patients
        about the advantages and disadvantages that each of the tests
        provides; and promote prenatal care from conception.</p>
      </sec>
    </abstract>
    <trans-abstract abstract-type="section" xml:lang="es">

      <title>Resúmen</title>
      <sec>
        <p><bold>Introducción:</bold> las pruebas de screening prenatal
        del primer y segundo trimestre permiten tamizar anomalías
        congénitas comunes (trisomía 21, 18 y 13) en embarazadas.
        <bold>Objetivo:</bold> describir la utilidad de las pruebas de
        screening prenatal del primer y segundo trimestre para la
        detección temprana de cromosomopatías. <bold>Metodología:
        s</bold>e realizó una revisión sistemática, descriptiva, no
        participativa y no observacional utilizando bases de datos y
        registros científicos. Se siguieron las directrices de PRISMA y
        el enfoque PICO. Se seleccionaron 10 artículos originales y
        revisiones relevantes en inglés publicadas en los últimos cinco
        años. <bold>Resultados:</bold> <bold>s</bold>e analizó 10
        artículos originales sobre pruebas de tamizaje de
        cromosomopatías en el primer y segundo trimestre, incluyendo las
        pruebas de detección prenatal no invasivas (NIPS). En el primer
        trimestre, el 57% reporto valores de PAPP-A mayores de 0,5 MoM
        como normales, mientras que el 25% mostró valores atípicos de
        β-hCG libre en suero materno (&gt;1,5 MoM). En el segundo
        trimestre, el 25% destaco la eficiencia de combinaciones de
        marcadores. El 67% de las pruebas de detección prenatal no
        invasivas se centraron en el tamizaje de trisomías comunes y el
        33% en aneuploidías sexuales y otras cromosomopatías.
        <bold>Conclusión:</bold> el personal de Salud y especialmente el
        área de Laboratorio clínico se ve involucrado en dar a conocer a
        las pacientes acerca de las ventajas y desventajas que cada una
        de las pruebas brinda; además promover el control prenatal desde
        la concepción. <bold>Área de estudio general:</bold> Medicina.
        <bold>Área de estudio específica:</bold> Laboratorio Clínico.
        <bold>Tipo de estudio:</bold> Artículo de revisión
        bibliográfica.</p>
      </sec>
    </trans-abstract>

    <kwd-group kwd-group-type="author-keywords">
      <title>Keywords</title>
      <kwd>Chromosomal abnormalities</kwd>
      <kwd>NIPS</kwd>
      <kwd>first trimestre</kwd>
      <kwd>second trimester</kwd>
      <kwd>trisomies</kwd>
    </kwd-group>
    <counts>
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				<page-count count="21"/>
			</counts>
  </article-meta>
</front>
<body>

<sec>
<title>Introducción</title>
<p>Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente mueren
240 000 neonatos en los primeros 28 días de vida por trastornos
congénitos. Estos trastornos son la segunda causa de mortalidad en niños
menores de 28 días y menores de 5 años en las Américas, afectando a
aproximadamente 1 de cada 33 bebés en todo el mundo y causando 3,2
millones de discapacidades al año <xref ref-type="bibr" rid="bib1">(1)</xref>.</p>
<p>Entre las anomalías cromosómicas más frecuentes se encuentra la
trisomía 21 o Síndrome de Down, que afecta aproximadamente a 1 de cada
700 nacidos vivos. La trisomía 18 o Síndrome de Edward es la segunda
trisomía autosómica más común al nacer, con una prevalencia de 1 en 3000
nacidos vivos. La trisomía 13 o Síndrome de Patau tiene una prevalencia
al nacer de aproximadamente 1 en 6000 <xref ref-type="bibr" rid="bib2">(2)</xref>.</p>
<p>Las anomalías genéticas pueden ser causadas por diversos factores,
entre los que se encuentran los genéticos, infecciosos, nutricionales,
ambientales, o la edad materna. Sin embargo, determinar las causas
exactas resulta difícil. Por lo tanto, las pruebas de screening prenatal
para anomalías cromosómicas están diseñadas para evaluar el riesgo que
una paciente embarazada tiene de tener un feto con un trastorno
cromosómico. Existen una amplia variedad de pruebas de detección, cada
una con sus ventajas y limitaciones relativas (<xref ref-type="bibr" rid="bib2">2</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib3">3</xref>).</p>
<p>En el Laboratorio Clínico se realizan pruebas bioquímicas durante el
primer y segundo trimestre de embarazo. Las pruebas del primer
trimestre, conocidas como <italic>First Trimester Screening
(FTS)</italic>, se llevan a cabo entre la semana 11 y la semana 13 ± 6
días de gestación. Estas pruebas están diseñadas para evaluar el riesgo
de desarrollar principalmente trisomía 21, trisomía 18 y, en menor
frecuencia, trisomía 13. Las pruebas realizadas durante esta etapa
incluyen la determinación de la gonadotropina coriónica humana β libre
en suero materno (fβ-hCG) y la proteína plasmática A asociada al
embarazo (PAPP-A). Además, se utilizan pruebas de imagenología, como la
medición del grosor de translucencia nucal fetal (NT) mediante
ultrasonido y la observación de la presencia o ausencia del hueso nasal
fetal (NB) <xref ref-type="bibr" rid="bib4">(4)</xref>.</p>
<p>Además, se realizan pruebas de segundo trimestre o examen
cuádruple/penta, que sirven para evaluar el riesgo de desarrollar
trisomías 18 y 21. Estas pruebas se llevan a cabo entre la semana 15 y
la semana 22 ± 6 días de gestación. El examen cuádruple/penta está
compuesto por la cuantificación de la alfafetoproteína materna (MS-
AFP), estriol no conjugado (uE3), inhibina A dimérica (DIA) y hCG
hiperglucosilada <xref ref-type="bibr" rid="bib4">(4)</xref>.</p>
<p>En la actualidad, la prueba prenatal no invasiva (NIPT) utiliza
procedimientos basados en la tecnología Genética y tiene la ventaja de
reducir el riesgo asociado al aborto espontáneo provocado por pruebas de
diagnóstico invasivas. Esta prueba se basa en la secuenciación de ADN
fetal libre de células (cffDNA), que se obtiene de una muestra de sangre
periférica materna sin causar daño al feto (<xref ref-type="bibr" rid="bib5">5</xref>–<xref ref-type="bibr" rid="bib8">8</xref>).</p>
<p>Finalmente, se pretende describir la utilidad de las pruebas de
screening prenatal de primer y segundo trimestre para la detección
temprana de cromosomopatías con el apoyo del Laboratorio Clínico y
conocer las etapas específicas del embarazo donde se puede utilizar una
variedad de pruebas prenatales.</p>
</sec>

<sec>
<title>Metodología</title>
<p>Se realizó una revisión sistemática, descriptiva, no participativa,
no observacional con enfoque en el área del Laboratorio Clínico. La
búsqueda de la información se realizó en las bases de datos PubMed,
ScienceDirect y Medline y otros registros adicionales siguiendo las
directrices de la declaración PRISMA <italic>(Preferred Reporting Items
for Systematic reviews and Meta-Analyses)</italic> y utilizando el
enfoque PICO <italic>(Patient, Intervention, Comparation,
Outcome)</italic>, para establecer la Población de interés: Mujeres
embarazadas, Intervención: Pruebas de screening prenatal, Comparación:
Comparar la utilidad y efectividad entre las pruebas prenatales
convencionales y la prueba no invasiva (NIP), Resultados: Detección
temprana de cromosomopatías. Lo cual fue fundamental para plantear la
siguiente pregunta de investigación: ¿En qué medida las pruebas de
screening prenatal pueden detectar de forma temprana las
cromosomopatías?</p>
<p>Además, los términos de búsqueda y operadores booleanos que se
utilizaron son: <italic>(screening tests) AND (first trimester tests),
(Trisomy 21) OR (Down's Syndrome), (prenatal tests) AND (Second
trimester tests), (NIFP) OR (Noninvasive prenatal testing), (invasive
prenatal testing).</italic></p>
<p><bold>Criterios de selección</bold></p>
<p>Se utilizó artículos científicos originales, revisiones sistemáticas
y reportes de casos clínicos, que se obtuvieron de bases de datos como:
<italic>Pub Med, Medline, ScienceDirect</italic> e información de
revistas de alto impacto como: <italic>Nature</italic>, Revista Europea
de Obstetricia y Ginecología y Biología Reproductiva y organizaciones
internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), El
Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y el Colegio Americano
de Genética. También se utilizó otros registros adicionales como
<italic>Google Scholar y Web of Science</italic>. Además, entre otros
criterios de selección que se aplicó en la búsqueda de información
relevante en idioma inglés de los últimos cinco años.</p>
<p><bold>Criterios de exclusión</bold></p>
<p>Los criterios de exclusión que se tomaron en cuenta para la búsqueda
de la información son:</p>
<list list-type="bullet">
  <list-item>
    <p>Los estudios realizados con muestras no humanas.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Las publicaciones realizadas con más de cinco años atrás.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Información en español, chino, portugués, mandarín, entre
    otros.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Uso de sitios web con inteligencia artificial.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Capítulos de libros.</p>
  </list-item>
</list>
<p></p>



<p></p>

<p><xref ref-type="fig" rid="fig1"><bold>Figura 1.</bold> <italic>Flujograma PRISMA</italic></xref></p>

  <fig id="fig1">
    <object-id pub-id-type="doi"/>
    <label><bold>Figura 1.</bold> <italic>Flujograma PRISMA</italic></label>
    <graphic xlink:href="https://www.cienciadigital.org/revistacienciadigital2/index.php/AnatomiaDigital/article/download/2620/9077/15056"/> 
  </fig>

</sec>

<sec>
<title>Resultados</title>
<p>En la figura 1, se presenta el proceso de búsqueda llevado a cabo
para la selección de los artículos científicos. La recopilación de
información se realizó de manera sistemática, encontrando un total de
447 artículos. Posteriormente, se excluyeron 367 al eliminar duplicados
y aquellos que no cumplían con los criterios de elegibilidad. Después de
evaluar el texto completo de los artículos restantes, se excluyeron 33
artículos adicionales por razones tales como: estar escritos en un
idioma distinto al inglés, disponer únicamente del resumen y no poder
acceder a ciertos artículos debido a la falta de membresía. Finalmente,
se incluyeron 10 artículos en el estudio.</p>
<p><bold>Pruebas prenatales de primer trimestre y segundo
trimestre</bold></p>
<p>En la tabla 1, se presenta una síntesis de los resultados obtenidos
en siete artículos originales relacionados con las pruebas prenatales
realizadas durante el primer y segundo trimestre del embarazo. La
muestra objetivo consistió en mujeres gestantes de grupos de alto
riesgo, bajo riesgo y un grupo con un aparente estado de salud normal,
con edades comprendidas entre 18 y 45 años. El 80% de los autores
sugirieron que las pruebas del primer trimestre se deben realizar entre
las 11 y 13 semanas ±6 días de gestación, mientras que el 20% optó por
realizarlas entre las semanas 12 y 14 ±6 días. En cuanto a los valores
de PAPP-A, el 57% de los artículos reporto valores normales mayores de
0,5 MoM, mientras que el 43% obtuvo valores inferiores.</p>
<p>En cuanto al análisis de β-hCG libre en suero materno, el 75% de los
casos se encontró dentro del rango, mientras que el 25% presento valores
atípicos mayores a 1,5 MoM. En la prueba de translucencia nucal (NT), el
83% de los casos presentó valores normales, mientras que el 17% mostró
valores atípicos.</p>
<p>Por otro lado, las pruebas de segundo trimestre se realizaron en
promedio entre las 15 y 26 semanas ± 6 días. Se observó que el 75% de
los artículos reportaron niveles disminuidos de alfa feto proteína
(AFP), mientras que solo el 25% de los artículos incluyo la
determinación de estriol no conjugado (uE3). Además, el otro 25% de los
estudios se centraron en el análisis de la prueba triple que mide las
concentraciones séricas de hCG, AFP y uE3 y la prueba cuádruple que mide
hCG, AFP, DIA y uE3, adicionalmente la prueba cuádruple más sonograma
genético.</p>
<p><bold>Pruebas no invasivas</bold></p>
<p>En la Tabla N°2, se presentan los resultados más relevantes obtenidos
en tres estudios diferentes sobre pruebas no invasivas (NIPS). El 75% de
las mujeres embarazadas que participaron en los estudios se clasificaron
como de alto riesgo para anomalías cromosómicas, mientras que el 25%
fueron consideradas de bajo riesgo. La edad de las gestantes vario entre
32 y 45 años. En un 67% de las investigaciones se realizó un análisis
del valor predictivo positivo, la tasa de detección y sensibilidad para
la detección de las trisomías más comunes, mientras que el 33% de los
estudios se enfocaron en la sensibilidad de las NIPS para detectar
aneuploidías sexuales y otros tipos de cromosomopatías.</p>


<p></p>
<p><xref ref-type="table" rid="t1"><bold>Tabla 1.</bold> <italic>Pruebas de detección prenatal del primer y segundo trimestre</italic></xref></p>

  <table-wrap id="t1">
    <label><bold>Tabla 1.</bold> <italic>Pruebas de detección prenatal del primer y segundo trimestre</italic></label>
    <table>
    <colgroup>
      <col width="16%" />
      <col width="16%" />
      <col width="16%" />
      <col width="13%" />
      <col width="22%" />
      <col width="19%" />
    </colgroup>
    <thead>
      <tr>
        <th>Autor/Año de publicación</th>
        <th><p>Tipo de</p>
        <p>estudio</p></th>
        <th>Edad gestacional</th>
        <th>Muestra</th>
        <th>Método</th>
        <th>Resultados</th>
      </tr>
    </thead>
    <tbody>
      <tr>
        <td>Ziolkowska et al. 2019 <sup>(9)</sup></td>
        <td>Original, Prospectivo</td>
        <td>11a13 semanas+6 días</td>
        <td>251 mujeres embarazadas de 18 a 46 años.</td>
        <td><p>Ensayo inmunofluorométrico</p>
        <p>Ecografía</p></td>
        <td><p>Grupo I: Cariotipo normal</p>
        <p>β-hCGlibre=1.97 MoM</p>
        <p>PAPP-A = 0.69 ± 0.45 MoM</p>
        <p>NT=2.2 mm ± 0.93 MoM</p>
        <p>Grupo II: Alto riesgo para T21</p>
        <p>β-hCG libre = 2.89 MoM</p>
        <p>PAPP-A =0.53 ± 0.28 MoM</p>
        <p>NT= 3.9 mm ± 1.89</p>
        <p>Valor de corte para β-hCG libre = 2.17 MoM</p>
        <p>Valor de corte para PAPP-A=0.46 MoM</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Harfsheno et al. 2023 <sup>(10)</sup></td>
        <td>Original, Transversal</td>
        <td><p>11a13 semanas+6 días</p>
        <p>12 a14 semanas</p></td>
        <td>2 100 mujeres embarazadas &gt;35 y ≤ 35 años de alto y bajo
        riesgo</td>
        <td><p>Ensayo automatizado de inmunofluorescencia de resolución
        temporal</p>
        <p>Ultrasonido</p></td>
        <td><p>Grupo alto riesgo para T13:</p>
        <p>βhCG libre= 0.42 MoM</p>
        <p>PAAP-=0.31MoM</p>
        <p>Grupo de bajo riesgo para T13:</p>
        <p>βhCG libre= 1.02 MoM</p>
        <p>PAAP-A= 1.22MoM</p>
        <p>NT= 5.96 mmMoM grupo de alto riesgo para T13</p>
        <p>NT= 1.61 mm MoM grupo de bajo riesgo para T13</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Prodan et al. 2022 <sup>(11)</sup></td>
        <td>Original, Retrospectivo</td>
        <td>11 a13 semanas</td>
        <td><p>2 418 mujeres embarazadas de 34 ± 39 años.</p>
        <p>De las cuales</p>
        <p>2 255 son embarazos euploides y</p>
        <p>163 casos de trisomía 21</p></td>
        <td>No especifica</td>
        <td><p>Grupo euploide:</p>
        <p>β-hCG libre =1.05 MoM</p>
        <p>PAPP-A =1.01MoM</p>
        <p>NT=1.8 mm</p>
        <p>Grupo aneuploide:</p>
        <p>β-hCG libre = 2.30 MoM</p>
        <p>PAPP-A=0.59 MoM</p>
        <p>NT=2.9mm</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td rowspan="2">Chen, Ning et al. 2022 <sup>(12)</sup></td>
        <td rowspan="2">Original, Reporte de caso clínico</td>
        <td>12 semanas +2 días</td>
        <td rowspan="2">Una paciente embarazada de 29 años de bajo
        riesgo</td>
        <td rowspan="2"><p>Pruebas combinadas</p>
        <p>Pruebas bioquímicas</p>
        <p>Ultrasonido</p></td>
        <td rowspan="2"><p>PAPP-A =0.31 MoM</p>
        <p>β-hCG libre=4.21 ng/mL (0.07 MoM)</p>
        <p>NT= 2,60 mm (1.95 MoM)</p>
        <p>AFP= 3.52 MoM</p>
        <p>β-hCG libre= 0.11 MoM</p>
        <p>Presenta características estructurales para T18: Cabeza de
        fresa, múltiples quistes bilaterales del plexo coroideo, labio y
        paladar hendido y comunicación auriculoventricular.</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td><p>16 a 21 semanas+2</p>
        <p>días</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td rowspan="2">Ozdemir et al. 2022 <sup>(13)</sup></td>
        <td rowspan="2"><p>Original,</p>
        <p>Retrospectivo</p></td>
        <td>11 a 13 semanas+6 días</td>
        <td>250 mujeres embarazadas de 29 a 34 años</td>
        <td rowspan="2"><p>Pruebas bioquímicas combinadas</p>
        <p>Ensayo completamente automatizado</p>
        <p>Inmunoensayo estándar</p></td>
        <td rowspan="2"><p>PAPP-A =1.07 MoM</p>
        <p>β-hCG libre= 1.08 MoM</p>
        <p>AFP=0.93MoM</p>
        <p>uE3=0.89 MoM</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td>15 a 20 semanas</td>
        <td>103 embarazadas</td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Chen, Chen et al. 2022 <sup>(14)</sup></td>
        <td><p>Original,</p>
        <p>Retrospectivo</p></td>
        <td>15 a20 semanas+6 días</td>
        <td>731 922 mujeres embarazadas de 28 a 41 años</td>
        <td><p>ELISA de un solo paso con doble anticuerpo</p>
        <p>DELFIA</p></td>
        <td><p>AFP:</p>
        <p>Control=1.01 MoM</p>
        <p>GrupoT21=0.87 MoM</p>
        <p>GrupoT18= 0.53 MoM</p>
        <p>β-hCG libre</p>
        <p>Control= 0.98 MoM</p>
        <p>, β-hCG libreT21= 2.34 MoM</p>
        <p>β-hCG libre T18= 0.16 MoM</p>
        <p>AFPL2:</p>
        <p>Control=0.83 MoM</p>
        <p>GrupoT21=1.48 MoM</p>
        <p>GrupoT18=1.46 MoM</p>
        <p>AFPL3:</p>
        <p>Control= 0.85MoM</p>
        <p>GrupoT21=1,73 MoM</p>
        <p>GrupoT18=1.66 MoM</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Sablok et al. 2021 <sup>(15)</sup></td>
        <td><p>Original,</p>
        <p>Retrospectivo</p></td>
        <td>16 a 22 semanas</td>
        <td>3 175 embarazos únicos de alto riesgo</td>
        <td>Sonograma genético y múltiples pruebas bioquímicas</td>
        <td><p>Prueba triple:</p>
        <p>OAPR= 1:40.2</p>
        <p>Prueba cuádruple: OAPR=1:30.1</p>
        <p>Prueba cuádruple +sonograma genético: OAPR=1:6</p></td>
      </tr>
    </tbody>
  </table>
</table-wrap>




<p>T21: trisomía 21, T18: trisomía 18, T13: trisomía 13, MoM: múltiplos
de la mediana, PAPP-A: proteína plasmática A asociada al embarazo,
fẞhCG: gonadotropina coriónica humana β libre, AFP: alfafetoproteína,
uE3: estriol no conjugado, NT: translucencia nucal fetal, ELISA: ensayo
inmunoabsorbente ligado a enzimas, DELFIA: Perkin-Elmer, Wallac; OARP:
probabilidades de verse afectado dado un riesgo positivo.</p>



<p></p>
<p><xref ref-type="table" rid="t2"><bold>Tabla 2.</bold> <italic>Pruebas de detección prenatal no invasivas</italic></xref></p>

  <table-wrap id="t2">
    <label><bold>Tabla 2.</bold> <italic>Pruebas de detección prenatal no invasivas</italic></label>
    <table>
    <colgroup>
      <col width="14%" />
      <col width="17%" />
      <col width="13%" />
      <col width="15%" />
      <col width="18%" />
      <col width="23%" />
    </colgroup>
    <thead>
      <tr>
        <th>Autor/Año de publicación</th>
        <th>Tipo de estudio</th>
        <th>Edad gestacional</th>
        <th>Muestra</th>
        <th>Método</th>
        <th>Resultados</th>
      </tr>
    </thead>
    <tbody>
      <tr>
        <td>Gou et al. 2021 <sup>(16)</sup></td>
        <td><p>Original,</p>
        <p>Retrospectivo</p></td>
        <td>12 a 23 semanas</td>
        <td>20 439 mujeres embarazadas</td>
        <td><p>Kit de aislamiento de ácido nucleico</p>
        <p>Secuenciación de semiconductores</p>
        <p>PCR</p></td>
        <td>VPP = 23.1 %.</td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Walter et al. 2022 <sup>(17)</sup></td>
        <td><p>Original,</p>
        <p>Retrospectivo</p></td>
        <td>10 a 13 semanas+6 días</td>
        <td>2 168 mujeres embarazadas de 32 ± 38 años</td>
        <td></td>
        <td><p>Grupo I: Bajo riesgo e intermedio</p>
        <p>VP para T21= 4 para</p>
        <p>VP para T18= 3</p>
        <p>VP para Trisomía 21 y monosomía X =1</p></td>
      </tr>
      <tr>
        <td>Zhang et al. 2022 <sup>(7)</sup></td>
        <td><p>Original,</p>
        <p>Prospectivo</p></td>
        <td>12 a 26 semanas +6 días</td>
        <td><p>68 763 mujeres</p>
        <p>embarazadas de alto riesgo de 18 ± 45 años</p></td>
        <td><p>Kit de ácido nucleico circulante</p>
        <p>Kit de extracción de ADN</p></td>
        <td><p>Grupo bajo riesgo:</p>
        <p>Tasa de detección: 91.30%</p>
        <p>Especificidad:99.82</p>
        <p>VPP:32.81%</p>
        <p>Grupo alto riesgo:</p>
        <p>Tasa de detección: 99.16%</p>
        <p>Especificidad: 99.81 %</p>
        <p>VPP: 31.81%</p></td>
      </tr>
    </tbody>
  </table>
</table-wrap>


<p>PCR: reacción en cadena de la polimerasa, VPP: valor predictivo
positivo, ADN: ácido desoxirribonucleico, NIPT: pruebas prenatales no
invasivas, VP: valor positivo</p>
</sec>

<sec>
<title>Discusión</title>
<p>En los últimos años, ha habido un auge de las pruebas prenatales
debido a las altas tasas de niños que nacen con defectos congénitos
graves y son una de las causas de la mortalidad infantil. Se estima que
alrededor de 8 millones de niños nacen cada año en todo el mundo con
defectos congénitos graves, y 3 millones mueren antes de cumplir los 5
años. En América Latina, las anomalías congénitas son responsables del
20 % de las muertes neonatales en los primeros 28 días de vida <xref ref-type="bibr" rid="bib18">(18)</xref>. Por
lo tanto, la necesidad de contar con pruebas de laboratorio e
imagenología para detectar las anomalías cromosómicas ha dado lugar al
desarrollo de múltiples pruebas prenatales que son de suma importancia
en el Área de la Salud.</p>
<p>En los años 60 las pruebas prenatales para detectar aneuploidías se
basaban principalmente en la edad materna avanzada <xref ref-type="bibr" rid="bib19">(19)</xref>. Sin embargo;
actualmente se conoce que este criterio no es un factor de riesgo
adecuado para la detección de otras aneuploidías, como las anomalías en
los cromosomas sexuales, las triploidías, etc. (<xref ref-type="bibr" rid="bib5">5</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib12">12</xref>). Posteriormente se
fueron implementando otras pruebas de Laboratorio Clínico e Imagen. A
partir de la década de 1990, se empezó a utilizar marcadores séricos
maternos en el primer trimestre de embarazo para medir las
concentraciones de gonadotropina coriónica humana beta libre (β-hCG) y
la proteína plasmática asociada al embarazo (PAPP-A) en el suero materno
<xref ref-type="bibr" rid="bib9">(9)</xref>.</p>
<p>Estos marcadores serológicos se combinaron con la prueba de
translucencia nucal fetal (NT) y dieron lugar a las pruebas triples y
cuádruples. Varios estudios han demostrado que estas pruebas tienen una
alta tasa de detección, alrededor del 80% al 90% para trisomía 21 en el
primer trimestre del embarazo, con alrededor del 5 % de falsos positivos
(<xref ref-type="bibr" rid="bib9">9</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib13">13</xref>).</p>
<p>De acuerdo con las recomendaciones de la Fundación de Medicina Fetal,
las pruebas del primer trimestre se sugiere realizarlas entre las 11 y
13 semanas ± 6 días de gestación, aunque algunos investigadores Chen,
Ning et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib12">(12)</xref> y Harfsheno et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib10">(10)</xref>, han utilizado un rango de 11 a
14 semanas en promedio para sus estudios (<xref ref-type="bibr" rid="bib14">14</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib20">20</xref>).</p>
<p>En el laboratorio clínico, se analizan marcadores bioquímicos como la
gonadotropina humana coriónica beta β-hCG y la PAPP-A en el primer
trimestre del embarazo. La β-hCG es una de las primeras moléculas que
secreta el embrión y se puede detectar a partir de los 10 días luego de
la implantación, no obstante, el nivel más alto de concentración alcanza
desde la semana 10 a la 11. A partir de la semana 12, los niveles de
beta β-hCG se equilibran y alcanzan concentraciones de 1 MoM en
embarazos euploides (<xref ref-type="bibr" rid="bib21">21</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib22">22</xref>). La PAAP-A es una proteasa que se secreta en
la placenta específicamente en las células del sincitiotrofoblasto,
luego se transporta a la circulación sanguínea materna y la
concentración incrementa a medida que transcurre el tiempo de embarazo
<xref ref-type="bibr" rid="bib13">(13)</xref>.</p>
<p>En el área de la Imagenología, los marcadores ultrasonográficos
desempeñan un papel fundamental en la detección de anomalías
cromosómicas. Entre ellos, la translucencia nucal fetal (NT) es el más
importante. Consiste en un espacio de líquido presente en la parte
dorsal del cuello fetal, cuyo tamaño es de 3.0 mm, 3.5 mm o mayor al
percentil 99 para la longitud cráneo-rabadilla se correlaciona con
aneuploidías fetales, como las trisomías, así como con malformaciones
estructurales, como las anomalías cardíacas (<xref ref-type="bibr" rid="bib2">2</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib23">23</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib24">24</xref>).</p>
<p>En base a estas consideraciones, en un estudio prospectivo se analizó
los marcadores bioquímicos en 251 mujeres embarazadas con un mayor
riesgo de trisomía 21. El procedimiento se llevó a cabo entre la semana
11 y la semana 13 ± 6 días de gestación. Los resultados determinaron que
un valor de PAPP-A por debajo del umbral aumenta la sensibilidad del
marcador y la probabilidad de trisomía 21; mientras que un valor de
β-hCG por encima del umbral, como se observa en la tabla 1, incrementa
las posibilidades de detección de aneuploidías. Además, se demostró que
no todos los casos con trisomía 21 presentan un aumento de la
translucencia nucal fetal (NT). Por lo tanto, el autor afirma que las
pruebas serológicas no deben realizarse de forma independiente de las
pruebas de ultrasonografía en el primer trimestre de embarazo <xref ref-type="bibr" rid="bib9">(9)</xref>.</p>
<p>Sin embargo Harfsheno et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib10">(10)</xref> y Ozdemir et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib13">(13)</xref>, respaldan la
asociación de valores bajos de PAPP-A y β-hCG libre con un bajo peso al
nacer, muerte fetal, parto prematuro y el riesgo de trisomías, entre
otros. Por su parte Harfsheno et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib10">(10)</xref> afirmaron en su investigación
que no existe una relación significativa entre los marcadores
serológicos y las pruebas de translucencia nucal fetal (NT) durante el
primer trimestre de embarazo.</p>
<p>Con respecto a las pruebas de segundo trimestre, el cribado se basa
en la determinación de la concentración de alfafetoproteína (AFP). La
alfafetoproteína es una glicoproteína albuminoide que se produce en el
saco vitelino, el hígado fetal y el sistema digestivo del feto. Se
sintetiza en el hígado fetal y sus niveles aumentan hasta la semana 20,
alcanzando su concentración máxima en la semana 28. Posteriormente, se
estabiliza y se mantiene constante hasta la semana 32. El feto excreta
la alfafetoproteína en forma de orina en el líquido amniótico, y luego
se transporta al suero materno mediante un proceso de difusión <xref ref-type="bibr" rid="bib25">(25)</xref>.</p>
<p>En un estudio retrospectivo realizado por Chen, Chen et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib14">(14)</xref>, se
incluyeron 731 922 mujeres embarazadas para analizar la combinación de
AFP y sus variantes electroforéticas AFP‑L2 y AFP‑L3, junto con la
prueba de β-hCG libre como marcadores serológicos en el segundo
trimestre de embarazo. Los resultados mostraron que AFP-L2 y AFP‑L3
tenían valores de umbral óptimos más altos para la detección de trisomía
21 y 18. Sin embargo, AFP-L3 demostró tener una mayor sensibilidad y
especificidad para las trisomías. Se observó que los valores de AFP en
mujeres embarazadas con trisomía 21 y 18 eran más bajos en comparación
con el grupo control, lo que indica una falta de efectividad en la
detección de trisomías. Además, se encontraron concentraciones elevadas
de β-hCG libre en los casos de trisomía 21 en comparación con el grupo
control, mientras que las concentraciones se redujeron en mujeres
embarazadas con trisomía 18. Por lo tanto, la combinación de β-hCG libre
con las variantes AFP-L2 y AFP-L3 puede mejorar la detección (tabla
1).</p>
<p>En un informe de caso clínico presentado por Chen, Ning et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib12">(12)</xref>,
se estudió a una mujer embarazada aparentemente sana, pero con un
antecedente de un aborto médico hace un año atrás. Las pruebas del
primer trimestre se realizaron en la semana 12±2 días, y los resultados
de los marcadores bioquímicos y la ultrasonografía fueron normales. Sin
embargo, en el cribado combinado del segundo trimestre realizado en la
semana 16, se encontró una concentración elevada de alfafetoproteína.
Esto podría indicar defectos en el tubo neural del feto, como
anencefalia o espina bífida <xref ref-type="bibr" rid="bib23">(23)</xref>.</p>
<p>Posteriormente, en la semana 21 de gestación se realizó una ecografía
y se observaron características morfológicas asociadas a aneuploidías,
como se describe en la Cuadro1. Debido a esto, la paciente se sometió a
un procedimiento invasivo llamado amniocentesis que confirmo la
presencia de trisomía 18 en el feto. Según las directrices de ACOG para
la detección de anomalías cromosómicas en el feto, se recomienda
realizar una ecografía en el segundo trimestre a todas las pacientes
para evaluar posibles defectos estructurales fetales, ya que estos
pueden ocurrir con o sin aneuploidía fetal. Idealmente, esta ecografía
debe llevarse a cabo entre las semanas 18 y 22 de gestación <xref ref-type="bibr" rid="bib2">(2)</xref>.</p>
<p>En relación con las pruebas cuádruples, el Colegio Americano de
Obstetras y Ginecólogos establece que deben realizarse entre la semana
15 y la 22±6 días, aunque este rango puede variar en cada laboratorio
clínico. Estas pruebas consisten en el análisis de las concentraciones
gonadotropina coriónica humana (hCG), alfafetoproteína (AFP), inhibina
dimérica A (DIA) y estriol no conjugado (uE3), junto con la asociación
de los factores maternos como la edad, el peso, la raza y la presencia
de diabetes pregestacional para calcular un riesgo estimado basado en
estas características. El objetivo es evaluar el riesgo de trisomía 21.
Las pruebas cuádruples no requieren de una ecografía y tienen una tasa
de detección del 80% y una tasa de falsos positivos del 5% <xref ref-type="bibr" rid="bib2">(2)</xref>.</p>
<p>En un estudio retrospectivo realizado por Sablok et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib15">(15)</xref>, se
incluyeron 3 175 mujeres embarazadas para analizar las probabilidades de
afección fetal por Síndrome de Down, mediante el uso de las pruebas
triple, cuádruple y cuádruple en combinación con ecografía en el segundo
trimestre. Los resultados mostraron que la prueba cuádruple tenía una
precisión del 82,1%. Sin embargo, la combinación de la prueba cuádruple
con la ecografía obtuvo una mayor precisión del 90.6% y una mayor
probabilidad de riesgo positivo (OAPR) en comparación con las demás
pruebas, como se muestra en la tabla 1. Por lo tanto, esta combinación
puede reducir la necesidad de realizar procedimientos invasivos.</p>
<p>Con los avances tecnológicos en el campo de la Genética, en el 2011
se introdujeron las pruebas de detección no invasivas (NIPS). Estas
pruebas se basan en la secuenciación del genoma completo del ADN fetal
libre de células que circula en el plasma materno. Generalmente, se
centran en la detección de trisomías autosómicas comunes, como la
trisomía 21, trisomía 18 y trisomía 13. Sin embargo, también tienen la
capacidad de detectar aneuploidías en los cromosomas sexuales, como el
Síndrome de Turner (45, X), el Síndrome de Klinefelter, el Síndrome
Triple X y el Síndrome 47, XYY <xref ref-type="bibr" rid="bib7">(7)</xref>.</p>
<p>En los últimos años, se han realizado estudios de validez clínica
enfocados en las pruebas de detección prenatal no invasivas (NIPS),
demostrando su efectividad en la detección de trisomías en comparación
con las pruebas convencionales. Una de las ventajas de las NIPS es que
se pueden realizar a partir de las 8 a 10 semanas de gestación, lo cual
reduce la necesidad de someterse a procedimientos invasivos para el
diagnóstico (<xref ref-type="bibr" rid="bib11">11</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="bib26">26</xref>). Entre las limitantes de estas pruebas se
encuentran los altos costos y las tasas de detección de falsos positivos
y falsos negativos (<xref ref-type="bibr" rid="bib7">7</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib26">26</xref>,<xref ref-type="bibr" rid="bib27">27</xref>).</p>
<p>En un estudio prospectivo acerca de las pruebas no invasivas NIPS, se
incluyeron 68 763 mujeres embarazadas divididas en grupos de alto y bajo
riesgo para anomalías cromosómicas. Los procedimientos se realizaron
entre las 13 y 19 semanas ±6 días de gestación, y los resultados
demostraron que las NIPS tienen una mayor tasa de detección, valor
predictivo positivo y sensibilidad en los grupos de alto riesgo, como se
observa en la tabla 2. Sin embargo, también se evidenciaron casos con
resultados falsos positivos y falsos negativos en ambos grupos, lo cual
representa una limitación para esta prueba <xref ref-type="bibr" rid="bib7">(7)</xref>. Estas discrepancias
pueden deberse a diferentes causas, como los fallos en la toma de
muestra, fallos experimentales, fallos en el sistema bioinformático y la
influencia del peso materno <xref ref-type="bibr" rid="bib28">(28)</xref>. Según White et al. por cada kg de
aumento en el peso materno hay una disminución del 1,2 % en las
probabilidades de tener obtener un buen resultado <xref ref-type="bibr" rid="bib29">(29)</xref>. Además Gou et
al. <xref ref-type="bibr" rid="bib16">(16)</xref> y Walter et al. <xref ref-type="bibr" rid="bib17">(17)</xref>, sugieren la implementación de NIPS con un
enfoque de detección contingente en cribado de primer trimestre junto
con la ultrasonografía e informar a las pacientes acerca de las
limitaciones de NIPS.</p>
<p>En un nuevo análisis clínico sobre la implementación nacional de las
NIPS en el programa de detección holandés denominado TRIDENT-2, se
incluyeron 149318 mujeres embarazadas y se determinó la solidez y
confiabilidad de las pruebas de detección prenatal no invasivas del
genoma completo (GW-NIPS) para la detección de las trisomías más
comunes. Además, se demostró la capacidad de detectar otro tipo de
anomalías congénitas diferentes a las trisomías comunes, como las
trisomías autosómicas raras y las aberraciones cromosómicas
estructurales <xref ref-type="bibr" rid="bib30">(30)</xref>.</p>
</sec>

<sec>
<title>Conclusiones</title>
<list list-type="bullet">
  <list-item>
    <p>Las pruebas prenatales deben estar disponibles para todas las
    mujeres embarazadas, independientemente de su edad y los factores de
    riesgo subyacentes. Es importante tener en cuenta que las pruebas
    son de detección por lo cual, evalúan el riesgo que tiene un feto de
    tener algún tipo de anomalía congénita. Además, un resultado normal
    en las pruebas serológicas y de ultrasonografía en el primer
    trimestre no garantiza completamente un feto sano, por lo tanto, es
    fundamental continuar con las pruebas prenatales hasta el segundo
    trimestre para una mejor detección.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Varios estudios han demostrado que las pruebas de detección
    prenatales no invasivas tienen un impacto positivo en la población
    gestante, ya que puede reducir el uso de procedimientos invasivos.
    Además, las NIPS pueden brindar información genética de otros tipos
    de anomalías genéticas aún no estudiadas a profundidad. Sin embargo,
    dentro sus limitaciones esta prueba puede generar resultados
    erróneos que pueden llevar a tomar decisiones erróneas. Un resultado
    positivo significa que el feto tiene mayor riesgo de presentar una
    anomalía congénita, pero no significa que el feto tenga algún tipo
    de anomalía congénita. La precisión y desempeño aún no han sido
    evaluadas en todos los países por lo cual aún no han sido
    autorizadas.</p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>El personal de Salud y especialmente el área de Laboratorio
    clínico se ve involucrado en dar a conocer a las pacientes acerca de
    las ventajas y desventajas que cada una de las pruebas brinda;
    además promover el control prenatal desde la concepción.</p>
  </list-item>
</list>
</sec>

</body>
  <back>
    <fn-group>
        <title>Competing interests</title>
        <fn fn-type="conflict" id="conf1">
          <p>Los autores afirman no tener conflicto de intereses.</p>
        </fn>
    </fn-group>
    <ref-list>
      <title>Referencias Bibliográficas</title>
      <ref id="bib1">
        <element-citation publication-type="journal">
          <person-group person-group-type="author">
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